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El Secretario General de la Agrupación del PSE-EE de Laudio emite su opinión con respecto al anuncio de Tubacex de 500 despidos

Actualizada julio 27th, 2020 a las 13:30
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A través de un artículo de opinión remitido a Radio Llodio, Juan Jesús Merchán, Secretario General de la Agrupación del PSE-EE de Laudio, habla de la intención de la empresa Tubacex de despedir a 500 trabajadores en todo el grupo:

“El pasado día 21 de julio fue un día negro para la comarca de Ayala. Esta vez   con  el   anuncio  de   una  gran   cantidad   de   despidos  en  las factorías de Amurrio y Llodio de la empresa TUBACEX. Una empresa fuertemente   consolidada   en   la   comarca   de   la   que   nos   sentimos orgullosos,   entre   otros,   todos   los   vecinos   de   mi   pueblo,   Llodio.

Empresa que ha sido ejemplo de superación y también ejemplo de gestión en unos momentos en los que su futuro a mediados de los años noventa estuvo pendiente de un hilo.

La crisis bancaria de 2008, provocó una recesión sin precedentes en la economía española y también un gran impacto muy negativo en nuestra comarca. Fuimos testigos del masivo cierre de empresas muy relevantes   de   nuestra   comarca   y   vimos   cómo   la   lista   de desempleados engordaba de una manera alarmante. El desánimo en la juventud derivaba en un desapego por nuestro pueblo, que no era capaz de responder a sus necesidades ni a sus deseos de quedarse a vivir aquí. Cuando parece que acabábamos de salir de aquella crisis,    nos despertamos otra vez con una pesadilla de dimensiones también sin precedentes en la historia reciente de nuestro país.

Ninguna de las anteriores crisis tuvo un origen igual, no se parecían entre   sí   y   los   factores   que   las   desencadenaron   tampoco   eran   los mismos. Sin embargo, no me equivoco cuando digo que todas estas crisis sí que tenían algo en común, el sacrificio de la clase trabajadora.

A los socialistas nos irrita y nos molesta la facilidad y la rapidez con la que   en   situaciones   complicadas   como   esta   que   acabamos   de comenzar, se cuestionen nuevamente los sueldos y las condiciones laborales   de   la   clase   obrera   y   que   tengan,   de   manera   casi    instantánea, una sintonía política con sugerencias que van también en   esta   misma   línea   por   quienes   defendían   la   economía   casi   por encima de nuestra salud.

No   habríamos   aprendido   nada   si   aceptásemos   de   nuevo planteamientos de aquellas fórmulas empresariales empleadas con el aval del Gobierno del PP, que únicamente empobrecieron a la clase trabajadora,  y   de  nada  sirvieron en   esta   reciente  crisis,   salvo  para dejar en el camino el futuro de nuestra juventud y el presente de los que ya han sido excluidos, consecuencia de un sistema laboral que continúa   sin   aceptarte   por   tus   conocimientos   y   experiencia   y   te rechaza por tu edad.

No queremos pasar por alto las medidas excepcionales, todas ellas llevadas   a   cabo   dentro   de   un   marco   de   diálogo   social,   que   ha gestionado este Gobierno en el ámbito laboral, y que han puesto tierra de   por   medio   con   respecto   a   las   que   se   tomaron   por   parte   del Gobierno de Mariano Rajoy en la anterior crisis.

Se ha puesto en marcha el Ingreso Mínimo Vital y medidas como los ERTES, que han salvado a muchas economías domésticas que estaban en grave riesgo.

Recientemente, el acuerdo logrado en el seno de la UE, y que concede a   nuestro   país   140.000   millones   de   euros,   permitirá   precisamente sentar unas bases para dar respuesta a esta gran crisis en la que nos encontramos y que transformará este país reorientando la economía hacia un “crecimiento más inclusivo y sostenible”.

Nos resulta incomprensible que después de haber experimentado las consecuencias desastrosas que tuvieron en el pasado, tengamos que oír nuevamente que estas viejas formulas destinadas a precarizar la calidad laboral, a retroceder en derechos sociales y/o laborales sean la única alternativa al despido masivo.

¿Acaso   no   hemos   hecho   una   reflexión   con   el   fin   de   dar   con   una solución a este problema poniendo el foco en otro lugar que no sea únicamente el del retroceso en los derechos de la clase trabajadora?

Apenas nos hemos despertado de esta pesadilla, y ya estamos dando por   sentado   que   las   viejas   fórmulas   de   recortes   salariales   y precariedad laboral,   que no   sirvieron   como  solución   en   la   anterior crisis, son la nueva  vacuna para  solucionar los problemas que  nos    estamos encontrando en esta “nueva normalidad”.

Si algo  creemos los socialistas que tenemos que aprender en esta “nueva  normalidad”   es   que,  por   encima   de   todo,   el  diálogo   social debe estar presente a todos los niveles, con el objetivo de no dejar al descubierto   a   la   clase   trabajadora,   se   mejoren   sus   condiciones    laborales y en consecuencia su productividad.

Que se debe de hacer una profunda reflexión con el objetivo de salir de   esta   crisis   de   una   manera   que   nos   modernice   como   empresa, mejore   la   productividad   y   que   esta   modernización   no   vaya   en detrimento   de   los   derechos   y   sus   condiciones   laborales,   que   no privilegios, de los trabajadores”.

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