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Laudio recuerda el 40 aniversario de las inundaciones

Actualizada agosto 23rd, 2023 a las 13:15
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Un día como hoy, pero hace 40 años, mientras Laudio se encontraba inmersa en la preparación de su popular Día de las Morcillas, dos riadas convirtieron las calles del pueblo en un inmenso lodazal y, en apenas unas horas, la localidad se quedó incomunicada y sin suministro de luz ni de agua. La lluvia empezó a caer con mucha intensidad a las cuatro de la tarde y una hora después comenzaron a desbordarse los afluentes del Nervión, los arroyos Aldaikoerreka y San Juan. El agua invadió el centro del casco urbano y muchas personas que se encontraban en la calle tuvieron que refugiarse en la Casa Consistorial.

Adelfa Sánchez, secretaría del Ayuntamiento, recuerda aquel día como “uno de los más difíciles”. “Tenía 20 años y aquella noche se me hizo eterna viendo que mi casa podía inundarse en unas pocas horas. No teníamos nada, así que en los bajos del antiguo Ayuntamiento improvisamos con una mesa y un par de sillas un centro de coordinación para ayudar a las y los vecinos”, cuenta.

Laudio fue una de las localidades más perjudicadas por esas terribles inundaciones que afectaron a muchas localidades de Euskal Herria. Tanto fue así que las inundaciones se saldaron con seis muertos. Jabier Hurtado, que entonces era Policía Municipal en el Ayuntamiento, afirma que “no solo se desbordó el río, nos desbordamos todos”. “Tuve pesadillas todas las noches por lo ocurrido, pero lo mejor sin duda fue la propia ciudadanía. Porque de una nefasta experiencia se despertó el buen hacer y la solidaridad de todas y todos los vecinos”, cuenta.

Con el cese de la lluvia y la bajada del nivel de las aguas, las y los laudioarras comprobaron las consecuencias de la catástrofe. La mayoría de los puentes se encontraban seriamente afectados, la fuerza de la riada provocó el desplome de varios edificios antiguos situados cerca de las márgenes del Nervión y el sector comercial y hostelero del casco urbano, así como varias industrias ubicadas también en las márgenes del rio quedaron arrasadas. Kepa Escudero, parte del equipo de mantenimiento en el Consistorio, no olvida el agobio que vivieron aquellos días. “Eran 12 y 14 horas de trabajo diario. Fue un gran esfuerzo el que hicimos, pero no solo Nosotros, también la propia ciudadanía. Si tuviese que destacar algo de aquel día resaltaría el altruismo, buen hacer y colaboración de toda la población. Todos nos implicamos”, afirma.

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