Emoción y homenaje en una retreta marcada por el recuerdo de Kani Bilbao Unzaga
Un año más Laudio celebró San Prudencio y este año además con una gran carga emocional.
A las diez de la noche, el sonido vibrante de los tambores volvió a llenar las calles de Laudio en una nueva edición de la retreta, una de las citas más esperadas de las fiestas locales. Cerca de 200 personas participaron en la tradicional kalejira, recorriendo durante dos horas las principales calles del municipio con entusiasmo y ritmo.
El recorrido, fiel a la estructura habitual, culminó en la Herriko Plaza, donde la emoción se impuso sobre la celebración. Allí, los miembros de Rakatapla decidieron este año romper con el guion establecido para rendir homenaje a Kani Bilbao Unzaga, uno de los grandes impulsores de la asociación y figura clave en la vida cultural del pueblo, fallecido el pasado febrero.
Kani Bilbao Unzaga dedicó toda su vida a la promoción de la música y las tradiciones locales, siendo no solo uno de los miembros más veteranos de Rakatapla, sino también uno de los más queridos y respetados en [nombre del pueblo]. Su pasión contagiosa, su incansable labor organizativa y su cercanía dejaron una huella imborrable entre generaciones de vecinos.
La Banda de Música interpretó en su honor el emotivo Agur Jaunak, mientras un respetuoso silencio acompañaba los acordes que se elevaron en la noche, arrancando lágrimas y aplausos sentidos entre los asistentes. El homenaje alcanzó su momento más simbólico cuando, a medianoche, la hija de Kani Bilbao izó la ikurriña desde el balcón del Ayuntamiento, acompañada por representantes municipales.
Los tradicionales tambores resonaron entonces con más fuerza que nunca, como un eco de agradecimiento colectivo a quien dedicó su vida a mantener vivas las raíces culturales del pueblo.
La noche concluyó envuelta en un ambiente de emoción, orgullo y memoria, con el convencimiento de que el legado de Kani Bilbao Unzaga seguirá latiendo en cada tambor y en cada calle recorrida por la kalejira.















