Nuevo mural de KulturLab en Zumalakarregi y Malekoia
Colocados desde inicios de julio hasta finales de agosto.Autores anónimos y anónimas de graffitis laudioarras son protagonistas de esta acción.
Laudio 2004 / 2006
29ª INTERVENCIÓN EN ZUMALAKARREGI y 15ª ,EN MALEKOIA HASTA FINALES DE AGOSTO
VALORACIÓN DE LOS ARTISTAS
«El arte aprende a vivir sin permiso»
(2025)
Fotografías
No lo entenderías. La mayoría de la gente no lo mira, y si lo mira, no lo ve.
Algunos lo observan con mala cara; se preguntan quién lo ha hecho y por qué. Otros pasan sin pensar, como si fuera otra mancha más en la calle. Pero para quienes salimos de noche con la mochila a la espalda y para quienes el sonido de los aerosoles se asemejan a los latidos, el graffiti no es solo una mancha; es una forma de gritar. Es presencia. Es un rastro para el recuerdo.
Salimos cuando cae la noche y el pueblo duerme. No es solo un acto de rebeldía ni una búsqueda de emociones, son las palabras que solo la noche admite. Esas palabras, esas formas, esos colores, toman su sitio en el frío hormigón. Es la manera más humana y fuerte de decir “estoy aquí, mírame y no me borres más”. Nos hace sentir vivos.
Nosotros no aspiramos a entrar en esas galerías blancas y silenciosas. No necesitamos marcos de cristal. Nuestro arte no está en venta. Nace en la calle y se queda en la calle. Es autodidacta: el conocimiento pasa de generación en generación, sin palabras, pero dejando huella.
El poder lo quiere todo bajo control, todo ordenado. Anuncios pagados, carteles oficiales… El graffiti rompe esa lógica y le da un respiro al caos. No tenemos permiso, ni lo necesitamos.
El arte aprende a existir sin pedirlo. También es una forma de resistir con color. Y sin esperar nada a cambio, le damos color al mundo gris que pretenden vendernos.
La próxima vez que veas un muro pintado, no juzgues de inmediato.















