Emotivo y merecido reconocimiento a las Hijas de la Caridad en La Milagrosa
Este pasado fin de semana se ha celebrado un sincero y emotivo reconocimiento a las monjas que abandonan Laudio.Vecinas, vecinos y antiguas alumnas y alumnos les mostraron su cariño y reconocimiento.
Aunque la comunidad religiosa deja físicamente el colegio, la congregación mantendrá la titularidad del centro educativo. Sor Prudencia Sáez continuará como directora, a pesar de trasladarse a vivir a Bilbao, según ha confirmado el Obispado. El resto de las hermanas se integrarán en la comunidad de Bilbao o, en su defecto, en la de Getxo, dado que son mujeres mayores y en esas comunidades existe un mayor número de religiosas, según informa la Diócesis de Vitoria.
La historia de las Hijas de la Caridad en Llodio comenzó con Sor Eustaquia y seis hermanas, quienes llegaron con la misión de atender a los pacientes del hospital-asilo local, donde también comenzaron a impartir clases. Con el tiempo, su labor se centró exclusivamente en la educación, primero en un edificio en la plaza del pueblo, después en los barracones de la avenida Zumalakarregi, y finalmente en el actual colegio de Ugarte, que desde entonces ha seguido evolucionando.
Durante estos años, muchas hermanas han dejado huella imborrable en la comunidad. Sor Teodora y Sor Cecilia, profesoras de música —y, en el caso de Sor Teodora, también de euskera— son recordadas con especial cariño por sus alumnos. Sor Marina fue pionera como la primera asistenta social de Cáritas en Llodio, y Sor Visitación es aún recordada por su enorme paciencia y entrega en el aula.
Con su marcha, se cierra un capítulo histórico para Llodio, marcado por la vocación, la educación y el compromiso social de una congregación que ha acompañado el crecimiento del municipio durante más de un siglo.















