Los trabajadores de Tubos llevan sus protestas a las oficinas centrales de la empresa
En una jornada marcada por paros de cuatro horas por turno en la planta de Amurrio, cientos de empleados se han concentrado frente a las oficinas centrales de la compañía en la calle Máximo Aguirre de Bilbao. El objetivo: exigir la retirada inmediata del ERE que planea 301 despidos y el cierre de la acería.
«No estamos aquí para poner precio a los despidos»
Bajo un clima de creciente indignación, los sindicatos han mostrado un frente unido contra el plan de la dirección, que afecta a las plantas de Amurrio (Álava) y Trapagaran (Bizkaia). Oier Bidaurrazaga, delegado del sindicato LAB, ha actuado como portavoz para transmitir el sentir general de la plantilla:
«Hemos venido a transmitir la «mala leche» que hay. No estamos aquí para negociar una indemnización mejor, sino para que se demuestre si realmente hay razones para estos despidos. No vamos a ponerle precio a nuestra salida».
Negociaciones bajo sospecha y «trato de delincuentes»
El malestar de los trabajadores no solo se debe al contenido del ERE, sino también a las formas de la empresa. La representación sindical ha denunciado públicamente el trato recibido en la última mesa negociadora, que fue trasladada de Amurrio a Bilbao alegando «razones de seguridad» que, según los empleados, no existían.
- Cacheos: Los sindicalistas denuncian que se les intentó cachear antes de entrar a la reunión.
- Mala fe: Acusan a la dirección de actuar con hostilidad, lo que está provocando que la plantilla «se caliente» cada vez más.
- Incongruencias financieras: Los sindicatos señalan una paradoja económica; la empresa aún no tiene garantizada la financiación para pagar las indemnizaciones del propio ERE mientras intenta reestructurar una deuda que, paradójicamente, aumentaría al encarecer los despidos.
La posibilidad de una huelga indefinida no se descarta a futuro. Aunque de momento se mantienen los paros parciales, el comité de empresa ha anunciado que a partir del 10 de marzo se estudiarán nuevas medidas de presión si la dirección no retira el expediente.
Para los trabajadores, la viabilidad de las instalaciones no es negociable y aseguran que la movilización continuará hasta que se garantice el futuro de todos los puestos de trabajo y la permanencia de la acería.
















