Rechazo sindical al ERE en Tubos Reunidos, que queda en manos de lo que decidan los tribunales, en un recorrido que se antoja largo
La mayoría sindical en los comités de empresa de Tubos Reunidos ha rechazado la propuesta de Expediente de Regulación de Empleo (ERE) planteada por la dirección de la compañía. Con ocho votos en contra de un total de trece miembros de la comisión negociadora, el proceso queda ahora abocado a resolverse en los tribunales.
Tras este rechazo, la empresa dispone de un plazo de quince días para presentar el ERE ante la autoridad laboral competente. A partir de ese momento, los sindicatos han anunciado que impugnarán la medida por la vía judicial al considerar que las causas alegadas por la empresa “siguen sin estar justificadas”.
La comisión negociadora estaba formada por trece representantes sindicales: cinco de ELA, tres de UGT, dos de CCOO, dos de LAB y uno de ESK. De ellos, cinco pertenecían a la planta de Trapagaran —dos de ELA, uno de UGT, uno de CCOO y uno de LAB—.
El rechazo al expediente se produjo gracias a la posición contraria de los dos delegados de UGT en Amurrio, los tres representantes de ELA en esa misma planta, los dos delegados de LAB y el representante de ESK. Con estos apoyos se alcanzó la mayoría suficiente para tumbar la propuesta de la empresa.
La decisión contrasta con la postura expresada por los trabajadores de la planta de Trapagaran, donde el pasado jueves un 95 % de la plantilla se mostró partidaria de aceptar el ERE siempre que las salidas fueran pactadas y de carácter voluntario.
La última reunión entre la dirección de Tubos Reunidos y los representantes de los trabajadores se prolongó durante cuatro horas y tuvo lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Durante el encuentro, alrededor de 200 trabajadores se concentraron en el exterior del recinto y también recorrieron el centro de la ciudad en una manifestación.
Al finalizar la reunión se vivieron momentos de gran tensión. Los representantes sindicales que defendían la posibilidad de un ERE con salidas voluntarias y acordadas fueron increpados con dureza por parte de trabajadores contrarios al expediente.















