UGT de Amurrio explica que rechazó firmar el ERE de Tubos Reunidos por el cierre de la acería y niega haber recibido amenazas
La sección sindical de UGT en la planta de Tubos Reunidos de Amurrio ha aclarado a sus afiliados las razones por las que decidió no firmar el expediente de regulación de empleo (ERE) propuesto por la empresa. Según explicaron en un comunicado interno difundido el viernes, la decisión se tomó por desacuerdos con el contenido del plan empresarial, especialmente por contemplar el cierre de la acería y la externalización de la logística, y no por presiones o amenazas externas.
El documento se hizo público entre los trabajadores tras una semana marcada por fuertes tensiones entre los representantes sindicales. En él, los responsables de UGT detallan el desarrollo de las últimas reuniones del periodo de consultas y la propuesta final presentada por la dirección de Tubos Reunidos.
Según relatan, la empresa planteó una última oferta que mantenía el cierre de la acería, aunque incorporaba algunos elementos adicionales. Entre ellos, la creación de una bolsa de empleo para las personas despedidas con posibilidad de reincorporación hasta el 31 de diciembre de 2028 si surgieran vacantes, así como la creación de una comisión de seguimiento para analizar periódicamente el coste de producir palanquilla y lingotes frente a comprarlos en el exterior.
Además, la dirección planteó que no aplicaría salidas traumáticas —salvo en el caso de trabajadores eventuales— y que el ajuste se cubriría con voluntarios y prejubilaciones, incluso si no se alcanzaba el número inicialmente previsto.
Pese a estos cambios, la sección sindical de UGT consideró que la propuesta seguía implicando, en la práctica, el cierre de la acería y la externalización de la logística, dos cuestiones que aseguran que su afiliación había rechazado previamente en asamblea. Por ese motivo, decidieron mantener su postura y no firmar el acuerdo.
En el comunicado también explican que, durante el periodo de negociación, defendieron la retirada del ERE por considerar la medida “desproporcionada” y mantuvieron la posición de que la planta debía continuar con su actividad industrial.
Tras el cierre del periodo de consultas sin acuerdo, la empresa dispone ahora de quince días para adoptar una decisión definitiva sobre el expediente.
Los representantes de UGT han querido además responder a varias informaciones publicadas en medios de comunicación que apuntaban a que la negativa a firmar el ERE se habría producido tras recibir amenazas o presiones. En su comunicado lo desmienten de forma tajante.
“Respecto a las publicaciones que se están realizando en algunos medios, indicando que esta decisión se ha tomado por amenazas, no podemos hacer otra cosa más que desmentirlas”, señalan, añadiendo que las fuentes que difundieron esa versión deberían responsabilizarse de esas afirmaciones.
El responsable de la sección sindical incluso ha manifestado en el texto su disposición a dimitir si sus compañeros consideran que su actuación no ha sido correcta, insistiendo en que la decisión se tomó en coherencia con el mandato de los afiliados y con la defensa del mantenimiento de la acería.
De esta manera, UGT de Amurrio insiste en que su negativa a firmar el expediente no respondió a presiones externas, sino a la convicción de que el plan empresarial suponía avanzar hacia el cierre de una parte clave de la actividad industrial de la planta.















