LAB denuncia la manipulación del relato en Tubos Reunidos y reafirma su determinación de seguir luchando por el empleo y futuro industrial
NOTA DE PRENSA LAB
La mayoría del Comité de empresa de Tubos Reunidos en Amurrio ha comparecido hoy ante los medios para denunciar públicamente la grave campaña de presión, manipulación y desinformación que se está construyendo en torno al proceso de Tubos Reunidos, y para reafirmar con claridad por qué la plantilla seguimos en lucha y en huelga indefinida en defensa del empleo y del futuro industrial en Amurrio y Trapaga.
En los últimos días se está intentando imponer un relato interesado según el cual el conflicto estaría resuelto porque existen personas “voluntarias” para cubrir los despidos planteados por la empresa. Se quiere trasladar la idea de que el problema ya no existe y que quienes siguen oponiéndose lo hacen contra la voluntad de la plantilla.
Queremos decirlo con absoluta claridad: ese relato es falso, interesado y profundamente injusto.
No estamos ante un proceso voluntario. Estamos ante una decisión empresarial que sigue teniendo exactamente el mismo contenido que el primer día: destrucción de empleo (301 puestos de trabajo), cierre de la acería y externalización de la logística.
Y es precisamente por eso por lo que la plantilla seguimos en lucha.
Porque, en primer lugar, no es verdad que no haya despidos. Dentro de ese supuesto número de personas “voluntarias” se están incluyendo personas con contratos eventuales que llevan años trabajando en la empresa. Esas personas no se van voluntariamente: son despedidas. Son puestos de trabajo que se eliminan y que se pretenden ocultar bajo un relato que no se corresponde con la realidad.
En segundo lugar, cuestionamos de raíz esa supuesta voluntariedad. Porque conviene recordar algo muy sencillo: antes de que la empresa anunciara el ERE, el cierre de la acería y la externalización de la logística, no había 301 personas dispuestas a abandonar su puesto de trabajo. Esa “voluntariedad” aparece después de semanas de presión, chantaje, mensajes alarmistas e incertidumbre generada, en un contexto en el que se ha trasladado a la plantilla que no hay alternativa.
Eso no es una decisión libre. Es una decisión forzada, tomada bajo presión, miedo y chantaje organizado por la empresa.
Se está intentando engañar a la gente desviando el debate hacia si las salidas son voluntarias o no. Pero aquí el verdadero debate, el que quieren ocultar, es muy sencillo: ¿qué razones hay para destruir 301 puestos de trabajo, cerrar la acería y externalizar la logística?
Porque hay algo que no pueden tapar ni maquillar: en Tubos Reunidos se está destruyendo empleo, se está desmontando capacidad industrial y se está hipotecando el futuro de la empresa.
Y precisamente por eso estamos en huelga indefinida.
Estamos en huelga porque queremos defender el futuro de Tubos Reunidos. Porque con las medidas que plantea la empresa ese futuro no se defiende ni se garantiza. No se puede hablar de viabilidad cerrando la acería. No se puede hablar de futuro externalizando áreas estratégicas. No se puede hablar de proyecto industrial destruyendo empleo.
Frente a ese planteamiento, hemos hecho una propuesta clara, responsable y en positivo: retirar el ERE, retirar el cierre de la acería y abrir un proceso de negociación real para abordar el futuro de la empresa con todas las partes implicadas.
La respuesta de la empresa ha sido ignorar esta propuesta y seguir adelante con su plan.
Y mientras tanto, se ha puesto en marcha una ofensiva mediática y política para desviar la atención, para señalar a determinados sindicatos y para intentar trasladar la responsabilidad a la plantilla.
Se habla de democracia, de participación, de dejar decidir a la gente. Pero conviene hacer una pregunta muy sencilla: ¿dónde estaba esa voluntad de participación antes de presentar las medidas? ¿Por qué no se consultó a la parte social el cierre de la acería, la externalización de la logística o las medidas planteadas?
La respuesta es clara: porque las decisiones ya estaban tomadas.
Por lo tanto, no es participación poner a la plantilla a votar sobre una decisión empresarial. No es democracia obligar a las personas trabajadoras a elegir entre su puesto de trabajo o el de sus compañeros y compañeras. No es transparencia construir un relato que oculta la realidad.
Si de verdad se quiere participación, si de verdad se quiere transparencia y si de verdad se quiere actuar de buena fe, el camino es muy sencillo: retirar las medidas que están encima de la mesa y abrir un proceso de negociación real con los comités de ambas plantas, sin chantajes, sin presiones y sin coacciones.
Eso es tener en cuenta a la plantilla. Eso es un proceso participativo. Todo lo demás es desviar la atención y vender humo.
También queremos señalar con claridad que preocupa y avergüenza el papel que están jugando las instituciones (Gobierno Vasco, diputaciones), así como el PNV y el PSOE, que en lugar de exigir responsabilidades a la empresa y defender el empleo, están contribuyendo a reforzar este relato interesado, con la estrategia del miedo y el chantaje.
Aquí hay millones de dinero público invertidos. Aquí hay decisiones empresariales que han llevado a esta situación. Y, sin embargo, el foco se pone en la plantilla y en determinados sindicatos.
En este contexto, queremos interpelar directamente a BBVA, que ha sido durante años uno de los principales accionistas de Tubos Reunidos y que ha participado en una etapa en la que se repartieron importantes beneficios. Hoy, cuando la empresa atraviesa dificultades y se pretende que el coste recaiga sobre la plantilla, exigimos que asuma su responsabilidad: si durante años se han obtenido beneficios, ahora es el momento de comprometerse con el futuro industrial y aportar soluciones, en lugar de mirar hacia otro lado mientras se destruye empleo.
A los aquí presentes nos importa el futuro de Tubos Reunidos, el empleo, la industria y el futuro de las comarcas de Aiaraldea y Ezkerraldea.
Por eso estamos en lucha. Y por eso vamos a seguir.
Porque no vamos a aceptar que se destruya empleo mientras se blanquea la responsabilidad de quien ha tomado las decisiones. Porque no vamos a permitir que se utilice a la plantilla como coartada. Y porque no vamos a dejar que se cierre el futuro de esta empresa sin pelearlo.
Se seguirá defendiendo el empleo, la acería, la actividad industrial y la dignidad de la plantilla hasta el final.















