El rechazo del gobierno a la propuesta vasca complica el futuro de Tubos Reunidos
El plan diseñado por el Gobierno Vasco para aliviar la carga financiera de Tubos Reunidos ha encallado en Madrid. El consejero de Industria, Mikel Jauregi, ha confirmado que la fórmula propuesta al Ejecutivo central para reestructurar la deuda de la siderúrgica con la SEPI no ha salido adelante. El motivo es puramente normativo: dicha opción no se incluyó en el real decreto ley convalidado por el Congreso para paliar los efectos de la crisis en Oriente Medio.
La intención de Jauregi era abrir una «vía legal» que permitiera aplicar medidas extraordinarias de deuda a empresas duramente golpeadas por los aranceles de Estados Unidos y la crisis energética derivada del conflicto con Irán. Sin embargo, la propuesta cayó en saco roto. «No ha aparecido, ahí se ha quedado», ha admitido con resignación el consejero tras la reunión del Consejo de Gobierno.
Una pesada carga financiera y laboral
La situación de la compañía es delicada. Actualmente, Tubos Reunidos arrastra un pasivo total de 263 millones de euros. De esa cifra, prácticamente el 50% corresponde al rescate de 112 millones que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) le concedió en 2021; un préstamo que aún no ha sido devuelto y que sigue acumulando intereses.
Esta asfixia financiera, sumada a los números rojos de 181,1 millones de euros registrados en 2025, ha sido el principal argumento de la dirección para presentar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Este ajuste laboral contempla el despido de 285 trabajadores repartidos entre sus factorías de Amurrio y Trapagaran.
En busca de socios y estabilidad
A pesar del revés político, no todas las puertas están cerradas:
- Negociación viva: La empresa continúa conversando directamente con la SEPI para intentar buscar una refinanciación viable.
- La solución definitiva: Para el consejero Jauregi, el futuro a largo plazo de Tubos Reunidos pasa obligatoriamente por la entrada de socios industriales.
La clave: El titular de Industria ha advertido de que para atraer esa inversión externa es imprescindible solucionar primero la «mochila de la deuda» y asegurar un clima de «paz social» en las plantas.















