Monday 13 de April del 2026

LAB manifiesta la necesidad de mantener la huelga indefinida en Tubos Reunidos

Actualizada abril 1st, 2026 a las 07:31
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¿POR QUÉ HAY QUE SEGUIR CON LA HUELGA?

En estos momentos es normal que haya dudas, cansancio y preocupación. La situación es compleja y los mensajes que se están trasladando generan incertidumbre. Precisamente por eso, ahora más que nunca, es fundamental parar, pensar con calma y entender bien qué está en juego y qué consecuencias tiene cada decisión.

¿POR QUÉ SEGUIMOS EN HUELGA?

Seguimos en huelga porque lo que está encima de la mesa no ha cambiado.

La empresa mantiene exactamente el mismo planteamiento:

  • el ERE, con una falsa voluntariedad, donde las personas eventuales son despedidas y donde, en definitiva, se plantea una destrucción de empleo
  • el cierre de la acería
  • la externalización de la logística

No ha retirado ninguna de estas medidas, ni ha abierto una negociación real sobre alternativas.

Por tanto, la situación que provocó la huelga sigue intacta.

Entrar a trabajar en estas condiciones solo serviría para debilitar nuestra posición sin haber conseguido nada a cambio.

Y además hay algo importante que no se puede olvidar, la lucha realizada hasta ahora sí ha tenido efectos.

La empresa pensaba que este proceso iba a ser mucho más fácil. Subestimó a la plantilla. Pensaba que podría sacar adelante su plan sin apenas resistencia, y la realidad ha sido otra.

Eso dice mucho de cómo ve la dirección a las y los trabajadores. Hasta el punto de actuar como ha actuado, por ejemplo, con la prolongación de contratos eventuales en fraude de ley.

¿LA SITUACIÓN DE LA EMPRESA ES GRAVE?, ¿ENTONCES NO DEBERÍAMOS CEDER?

No negamos las dificultades económicas de la empresa. Nadie lo está haciendo.

Pero tampoco podemos olvidar algo fundamental, esta situación no es casual. Tiene responsables, y está directamente relacionada con decisiones de gestión que han sido, cuanto menos, cuestionables.

Ahora bien, una cosa es que haya dificultades y otra muy distinta es aceptar sin más cualquier solución que plantee la dirección.

Porque lo que la empresa no ha demostrado es que:

  • estas medidas sean inevitables
  • no existan alternativas
  • el cierre de la acería sea la única opción
  • la destrucción de empleo sea imprescindible

Además, el relato que se está trasladando simplifica una realidad mucho más compleja de lo que se quiere hacer ver.

Esto no significa negar los problemas, sino no aceptar sin análisis un discurso que solo conduce a una única salida, que la plantilla pague las consecuencias.

¿CUÁNDO HA ELABORADO LA EMPRESA EL PLAN?

Pensar que todo esto se ha decidido en unos pocos meses no es realista.

La empresa quiere trasladar la idea de que la situación se ha agravado recientemente y que las medidas que plantea son una reacción a esa urgencia (aranceles de Trump, situación mercado…)

Pero lo que estamos viendo no encaja con decisiones tomadas en poco tiempo.

Medidas como un ERE de esta magnitud, el cierre de una acería o la externalización de una actividad como la logística no se construyen de un día para otro. Requieren análisis previos, planificación, toma de decisiones con recorrido en el tiempo y, seguramente, contrastadas con instituciones.

Por eso, desde LAB consideramos que estas decisiones responden a una estrategia que viene de atrás, aunque ahora se intente presentar como una consecuencia inevitable de la situación económica.

Además, durante todo el proceso ha habido una evidente falta de transparencia. No se ha facilitado información suficiente ni clara, lo que refuerza la idea de que no se está explicando todo lo que hay detrás de este planteamiento.

Y esto es importante, porque si las decisiones ya estaban orientadas en una dirección determinada, entonces no estamos ante una negociación real, sino ante un proceso para legitimar decisiones previamente decididas en otros ámbitos.

¿A QUIÉN BENEFICIAN LAS MEDIDAS QUE PLANTEA LA EMPRESA?

A la plantilla, en nada.

El ERE, aunque se intente presentar como voluntario, no lo es. Hay personas que van a ser despedidas sí o sí, especialmente eventuales, y además se ha generado presión para que la gente se apunte.

El cierre de la acería supone un golpe directo al futuro industrial.

La externalización de la logística abre la puerta a precarizar condiciones y a destruir empleo a medio plazo.

No estamos ante un plan para garantizar el futuro del empleo, sino ante un plan para reducirlo.

¿PARA QUÉ SIRVE LA HUELGA AHORA?

La huelga es una herramienta clave en este momento.Sirve, en primer lugar, para demostrar que la plantilla no acepta este plan.Sirve para generar presión real sobre la empresa y obligarla a moverse, algo que no va a ocurrir sin la huelga.


Sirve también para señalar públicamente lo que está pasando y romper el relato único que se intenta imponer.

Y sirve para interpelar a las instituciones. No estamos solo ante instituciones que «miran hacia otro lado». Estamos viendo cómo, con sus mensajes y posicionamientos, están contribuyendo a reforzar el discurso de la empresa y a trasladar la presión a la plantilla.

Además, la huelga sirve para mantener la cohesión y la capacidad de respuesta colectiva.

Sin movilización, ¿qué queda?. Queda aceptar el plan de la empresa tal y como está.

Sin lucha, no hay presión. Sin presión, no hay cambios y sin cambios, el resultado ya lo conocemos.

¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE VOTAR AHORA SOBRE LA HUELGA?

En estos momentos ya están surgiendo voces que plantean la posibilidad de votar el fin de la huelga.

Estamos en una situación marcada por la incertidumbre, por mensajes alarmistas y por una presión evidente sobre la plantilla. Y además, no podemos olvidar algo muy importante: sigue habiendo personas, especialmente eventuales, que están siendo despedidas sin ningún tipo de voluntariedad.

Por tanto, hablar de una decisión «libre» de la plantilla en estas condiciones es, como mínimo, cuestionable.

Pero la pregunta clave es otra:

¿Qué ganamos con parar la huelga en este momento?

  • La empresa no ha cambiado su planteamiento
  • No ha retirado ninguna medida
  • No ha abierto una negociación real
  • Siguen adelante los despidos

Entonces, ¿qué se estaría decidiendo realmente?

Existe el riesgo de que se presente como un ejercicio democrático lo que en realidad es una forma de desactivar el conflicto sin que haya cambiado nada de fondo.

Porque una votación, por sí sola, no garantiza una decisión justa si las condiciones en las que se produce están completamente desequilibradas.

No todo lo que se vota es necesariamente libre ni justo si viene condicionado por el miedo, la presión y la falta de alternativas reales.

Por eso, más que una solución, puede convertirse en una trampa que debilite a la plantilla sin haber conseguido ningún avance.

¿QUÉ ESTÁ DEFENDIENDO LAB?

Desde el inicio del conflicto lo hemos dicho con claridad.

No nos negamos a hablar de la situación de la empresa.

No nos negamos a buscar soluciones.

Pero no aceptamos que la única salida sea pasar por encima de la plantilla.


Exigimos a la empresa que retire el ERE, el cierre de la acería y la externalización de la logística y que se abra una negociación real, con transparencia y con alternativas encima de la mesa.

Defendemos el empleo, el futuro industrial y el del eskualde.

PARA TERMINAR

Hay una cosa que no podemos olvidar.

La situación a la que ha llegado la empresa no la ha generado la plantilla. No es culpa de quienes cada día sacamos el trabajo adelante. Esta situación tiene responsables, y están arriba.

Y sin embargo, aquí nadie asume nada.

Quienes han tomado las decisiones que nos han traído hasta aquí siguen en sus puestos, sin consecuencias, mientras pretenden que seamos las y los trabajadores quienes paguemos el precio.

Si hubiera un mínimo de ética, de responsabilidad, de vergüenza, darían un paso a un lado. Pero no. Lo que hacen es justo lo contrario. Se dedican a darnos lecciones, a hablarnos de responsabilidad, a cuestionar nuestras decisiones, a tratarnos como si no entendiéramos lo que está pasando.

Eso es creerse que están por encima de la plantilla, ese tufo clasista de quien nunca ha estado en nuestro sitio, de quien no pisa barro, de quien no vive las condiciones reales de trabajo.

Porque aquí llevamos años cumpliendo día a día, trabajando en condiciones duras, muchas veces jugándonos la salud, y ahora resulta que nos tienen que explicar lo que es ser responsables.

Pues no. En conflictos como este hay que elegir de qué lado se está. Y desde LAB lo tenemos claro.

No sabemos cómo va a acabar esto. Nadie lo sabe. Pero sí sabemos una cosa: si no peleamos, ya hemos perdido, si tragamos, el futuro está decidido, y si no defendemos lo nuestro, nadie lo va a hacer por nosotras.

Así que no se trata solo de una huelga, se trata de dignidad, se trata de futuro y se trata de no dejar que decidan por nosotros y nosotras.

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