Un consorcio industrial planea resucitar Guardian y Glavista con una inversión superior a los 80 millones y 400 puestos de trabajo
El Gobierno vasco y la Diputación de Álava ultiman una operación para reactivar las emblemáticas plantas de Llodio de la mano de socios franceses, alicantinos y capital local,tal y como ha informado El Correo,y que fuentes implicadas nos han confirmado.
La comarca de Ayala vislumbra un rayo de esperanza tras más de un año de parálisis industrial. Las históricas instalaciones de Guardian y Glavista, pilares económicos de la zona, podrían retomar su actividad próximamente gracias a una ambiciosa maniobra empresarial liderada por las instituciones vascas y un grupo de inversores estratégicos.
Una alianza de tres bandas
La operación, gestada bajo una estricta discreción, se apoya en un consorcio diversificado que cumple con los requisitos de «arraigo y solvencia» exigidos por el Ejecutivo autonómico. Los protagonistas de esta compra son:
- Vitro Service France (VSF): Gigante galo del vidrio para automoción que aportará su capacidad logística y de distribución.
- Gaviota: Empresa alicantina puntera en cerramientos y persianas (participada por el fondo Stoneshield), que busca expandir su negocio de ventanas de doble acristalamiento.
- Amine: Sociedad vizcaína encabezada por Javier García Márquez, exdirectivo de Guardian, quien asume el rol de socio industrial local.
El plan: Valor añadido y sostenibilidad
El proyecto no se limita a reabrir las puertas; busca una transformación profunda de la antigua Villosa y la línea de parabrisas de Glavista. Con una inyección prevista superior a los 80 millones de euros, el consorcio pretende:
- Modernizar las instalaciones: Recuperar la fabricación de vidrio templado y laminado para ganar rentabilidad.
- Nuevos mercados: Centrarse en el recambio de lunas para coches y vidrios de alta eficiencia para la edificación.
- Descarbonización: Convertir a Llodio en la planta con la menor huella de carbono de Europa, explorando el uso de biocombustibles, hidrógeno verde y proyectos de economía circular.
Impacto laboral y cautela
La importancia de este movimiento es mayúscula, no solo por lo simbólico, sino por el empleo. Antes de su caída, ambas plantas sumaban 411 trabajadores (171 en Guardian y 240 en Glavista) y el nuevo proyecto contempla la creación de 400 puestos de trabajo . Su reapertura supondría un bálsamo para una comarca castigada por recientes ajustes en empresas como Tubos Reunidos.
No obstante, el optimismo se mide con cautela. Los sindicatos recuerdan que García Márquez ya intentó una operación similar en 2022 que fracasó ante la negativa de Guardian a ceder los terrenos. En esta ocasión, la implicación directa del Gobierno vasco —que negocia mano a mano con la multinacional estadounidense— parece ser la llave que permitirá, finalmente, que el humo vuelva a salir por las chimeneas de Llodio.















