Tuesday 16 de June del 2026

LAB ha acusado a Tubacex de utilizar la presión, el miedo y la precipitación para imponer un acuerdo peor

Actualizada abril 24th, 2026 a las 14:13
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COMUNICADO DE LAB

Tras la asamblea general y las huelgas, que contaron con el apoyo de más del 90% de la plantilla, la empresa desapareció de la mesa de negociaciones durante más de dos meses. No hubo reuniones, ni avances, ni voluntad de negociar.

Y cuando decide reaparecer, lo hace siguiendo el guion habitual: primero el miedo, luego la presión y, finalmente, la prisa.

En la reunión convocada, la dirección planteó la amenaza de un posible ERTE, apelando a la incertidumbre y a una disminución de la carga de trabajo. Inmediatamente presentó una propuesta de convenio que consideraba definitiva y con un plazo muy breve.

Esto no es un proceso de negociación serio. Es una operación para forzar un acuerdo rápido en un contexto de presión.

En LAB lo tenemos claro: no podemos esperar más de dos meses sin negociar y esperamos cerrar un acuerdo de cinco años en pocos días.

Además, la forma en que se llevó a cabo todo el proceso genera serias dudas. La reunión no fue transparente y no permitió un debate real en igualdad de condiciones. Parece que no todas las partes contaban con la misma información, lo que distorsiona por completo lo que debería ser un proceso de negociación colectiva.

A esto hay que añadir otro elemento grave. Tras la reunión, en los medios de comunicación aparecen mensajes basados ​​en el miedo, posibles medidas de ajuste y la situación de la empresa. Pero no se cuenta la otra cara de la realidad.

No se menciona que en 2025 Tubacex distribuyó alrededor de 25 millones de euros en dividendos, el nivel más alto de los últimos años. No se menciona que la propia empresa planee seguir distribuyendo beneficios en 2026. No se menciona que tenga previsiones positivas. No se menciona que, mientras se pide prudencia a los empleados, la dirección siga repartiendo dinero.

Este silencio también forma parte de la estrategia.

Las propuestas presentadas pretenden vender mejoras económicas, pero no compensan realmente la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos años y distan mucho de lo que ha perdido la fuerza laboral. Y todo esto sin avances reales en cuestiones fundamentales: derechos sociales, límites a la movilidad o garantías de empleo. 

En otras palabras, quieren cerrar un acuerdo a largo plazo de cinco años, en un momento de incertidumbre, sin mejoras estructurales y bajo presión.

Desde LAB, lo tenemos claro: no se trata de firmar rápido, sino de firmar bien. Y para ello, se necesita lo contrario de lo que propone la empresa: tiempo, transparencia y capacidad para la toma de decisiones colectiva.

Por este motivo, LAB ha solicitado que la propuesta se examine con los trabajadores, sin prisas ni presiones. De hecho, lo que está en juego no es un acuerdo puntual, sino las condiciones laborales para los próximos años.

La fuerza laboral ya ha demostrado su valía. Las huelgas han marcado un hito. Y también han demostrado que cuando hay movilización, la empresa avanza. Ahora la dirección quiere poner fin al conflicto rápidamente, antes de que esta fuerza siga creciendo.

En LAB no aceptaremos este escenario: no aceptaremos negociar con miedo, no aceptaremos imponer plazos, no aceptaremos un acuerdo a la baja.

Seguiremos trabajando con los empleados para defender unas condiciones justas y garantizar que los acuerdos firmados aseguren que las personas que apoyan a esta empresa reciban lo que realmente merecen. 

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