Tubos Reunidos solicita concurso de acreedores
El grupo industrial vasco Tubos Reunidos ha comunicado este lunes su decisión de solicitar el concurso voluntario de acreedores al encontrarse en una situación de insolvencia inminente, según ha trasladado su Consejo de Administración a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La compañía atribuye esta medida a las crecientes tensiones de liquidez que ha sufrido en los últimos meses, agravadas por la paralización de la actividad en su planta de Amurrio (Álava). A ello se suma el impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos, un mercado clave donde la empresa concentra aproximadamente la mitad de su negocio.
Pese a haber trabajado recientemente en un plan de viabilidad para garantizar la continuidad del grupo, la dirección reconoce que no se han podido asegurar las condiciones necesarias para su puesta en marcha. La decisión de acogerse al proceso concursal, adoptada con asesoramiento externo, busca proteger los intereses de acreedores, trabajadores, proveedores y accionistas.
En términos financieros, la compañía cerró 2025 con un resultado operativo (Ebitda) negativo cercano a los 23 millones de euros, a pesar de haber incrementado su facturación hasta los 365,7 millones. Las pérdidas totales alcanzaron los 118 millones de euros, mientras que la deuda se sitúa en torno a los 263 millones.
Una parte significativa de este pasivo corresponde a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que rescató a la empresa en 2021 con una inyección de 150 millones tras el desplome de su producción durante la pandemia.
Además, la compañía ha reconocido dificultades inmediatas para afrontar pagos, incluyendo nóminas y compromisos financieros a corto plazo, entre los que destaca un vencimiento superior a los 20 millones de euros previsto para el mes de junio.
Aunque la entrada en concurso no implica necesariamente la liquidación de la empresa, la elevada deuda, los costes operativos y la falta de garantías sobre su viabilidad futura dibujan un escenario complejo para el grupo industrial.En un concurso, hay que recordar, el orden de preferencia de los acreedores es muy claro: Seguridad Social, Hacienda, trabajadores y, después, los demás.
















