El Ayuntamiento de Orduña aprueba el proyecto que permitirá contar con una nueva piscina
El Ayuntamiento de Orduña ha dado esta semana luz verde al Proyecto Básico de rehabilitación de su piscina municipal, una de las grandes asignaturas pendientes del municipio vizcaíno desde que la instalación quedó fuera de servicio en 2008. El pleno respaldó la iniciativa con los votos favorables del PNV y el rechazo de EH Bildu, lo que abre la puerta a iniciar de inmediato la tramitación ante URA-Agencia Vasca del Agua, preceptiva por la afección a zona inundable del río Nervión, y a explorar las vías de financiación supramunicipal con las que sufragar una inversión que asciende a 924.175 euros en concepto de Presupuesto de Ejecución Material.
El alcalde, Iker Santocildes, ha calificado la aprobación como “un paso decisivo” en el camino para devolver a Orduña “un equipamiento estratégico que llevamos demasiados años echando en falta”. “Hoy las piscinas dejan de ser una promesa de campaña para convertirse en un compromiso técnico, jurídico y económico en marcha. Es lo que la ciudadanía urduñarra nos pidió en las urnas y es lo que vamos a cumplir”, ha defendido el primer edil, que ya situó la recuperación del recinto del Paseo del Prado entre las prioridades de su programa electoral de 2023.
El regidor ha subrayado que la actuación se acometerá “con todas las garantías técnicas y con el rigor presupuestario que exige una obra de esta envergadura”. “Orduña merece recuperar el brillo de uno de sus espacios más queridos, y este equipo de gobierno va a trabajar con escucha, humildad y constancia hasta que la primera persona pueda volver a darse un baño en La Muera”, ha añadido.
El proyecto, firmado el pasado 11 de abril por el equipo redactor que integran las firmas NEXUS AEC SLPU y EMBORA STUDIO bajo la dirección del arquitecto Borja Abasolo Valle (COAVN nº 4.527), plantea una intervención íntegramente confinada dentro del perímetro del vaso original, construido en 1985 y deteriorado por sucesivos episodios de avenida del Nervión. La memoria descriptiva detalla que la instalación quedó fuera de servicio hace 18 años a consecuencia de los movimientos del recipiente, la fisuración generalizada, la pérdida de estanqueidad y las repetidas entradas de agua en la sala de depuración bajo rasante, circunstancias que hacían inviable la reanudación del servicio sin una intervención estructural de calado.
La solución técnica pasa por reutilizar la carcasa del vaso original como envolvente estructural resistente y encofrado perdido exterior, una opción que, defienden los redactores en la memoria, concilia mejor que una sustitución íntegra los criterios técnicos, económicos y medioambientales de la intervención, al evitar nuevas ocupaciones de suelo, reducir la generación de residuos y aprovechar una infraestructura existente.
Sobre esa envolvente preservada se ejecutará una nueva geometría interior apoyada en 72 pilotes in situ de 30 centímetros de diámetro, que descargarán por fuste sobre la roca triásica del subsuelo conforme al estudio geotécnico elaborado por la firma SAIATEK. Se levantarán así tres vasos diferenciados. El principal, con calles de natación a 1,20 metros de profundidad y rampa de acceso progresivo desde la lámina; un vaso mediano de planta circular y misma cota de fondo; y una piscina infantil de profundidad reducida, con una superficie total de lámina de agua de 772 metros cuadrados y un volumen embalsado sensiblemente inferior al original, gracias a la elevación de la cota interior respecto a la losa de 1985.
La reducción del agua en circulación, según recoge la memoria, permitirá acortar el tiempo de recirculación, rebajar la potencia de los equipos de depuración y disminuir tanto el consumo energético como el gasto en reactivos químicos durante la fase de explotación. La instalación operará con un sistema de tipo desbordante (el agua rebosa por coronación, se recoge perimetralmente mediante un canal continuo y se conduce por gravedad a tres vasos de compensación independientes alojados bajo las playas), lo que dotará a cada piscina de un circuito hidráulico propio y facilitará el control sanitario, la explotación diferenciada y las labores de mantenimiento.
La impermeabilización se resolverá mediante poliurea proyectada en caliente sobre todas las superficies húmedas, rematada con un gres porcelánico de color claro específico para uso en piscinas, con clase de resbaladicidad R-11 en el interior de los vasos y R-13 en las playas perimetrales.
La actuación incorpora, además, una grúa de transferencia para personas con movilidad reducida y otros elementos de accesibilidad universal en cumplimiento del Real Decreto 742/2013 sobre criterios técnico-sanitarios de las piscinas y del Decreto 68/2000 del Gobierno Vasco. Conforme a esa misma normativa, el proyecto fija un aforo máximo conjunto de la instalación de hasta 1.153 usuarios simultáneos, calculado a razón de tres bañistas por cada dos metros cuadrados de lámina de agua.
Pieza clave de la actuación es la nueva plataforma elevada de almacenamiento de reactivos, que se construirá por encima de la cota H10 de inundabilidad, fijada por URA en 266,40 metros sobre el nivel del mar, para evitar que, en futuras avenidas del Nervión, los productos químicos empleados en la depuración puedan ser arrastrados hasta el cauce. Esta plataforma, que exige la demolición parcial de una esquina del edificio de vestuarios existente, se ejecuta dentro del volumen construido actual y no genera nueva superficie edificada ni altera las alineaciones del recinto.
El Presupuesto de Ejecución Material se cifra en 924.175,40 euros, una cantidad que se eleva hasta los 1.330.720 euros una vez aplicados gastos generales, beneficio industrial e IVA. El plazo previsto de obra es de seis meses una vez se obtengan la licencia municipal de obra mayor y la autorización sectorial de URA, trámites que la memoria del proyecto admite tramitar de forma simultánea para acortar los plazos administrativos.
El expediente que se remitirá a la Agencia Vasca del Agua incorpora ya el Anejo 5 con la documentación cartográfica del Visor de Inundabilidad, las cotas de referencia para los períodos de retorno de 10, 100 y 500 años (T-10, T-100 y T-500) y la justificación técnica de la ausencia de incremento de riesgo. La memoria contempla además un planning detallado en metodología LEAN para controlar la ejecución, un Estudio Básico de Seguridad y Salud, un Programa de Control de Calidad y un Estudio de Gestión de Residuos.
La piscina del Paseo del Prado, popularmente conocida en la ciudad como la piscina de La Muera, constituye la única instalación acuática de uso colectivo de Orduña y, junto a la rehabilitación del casco histórico y la dinamización del polígono industrial, viene figurando desde hace más de una década entre las grandes carpetas pendientes del municipio. Su reapertura, si los tiempos administrativos acompañan, permitiría devolver el servicio a la ciudadanía urduñarra a lo largo de la presente legislatura, casi dos décadas después de su cierre.
















