sábado 11 de julio del 2026

Adiós a una vida sobre ruedas

Actualizada julio 9th, 2026 a las 16:33
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Después de 45 años ligado al Club Aiala Sociedad Ciclista, Valentín Campo ha decidido dar un paso atrás y retirarse de la primera línea, tanto en la organización de carreras como al frente del equipo cadete. La noticia deja un poso de tristeza difícil de disimular. No es solo una retirada: es el final de una etapa que ha marcado a generaciones enteras.

Porque, aunque estos son los hechos, la realidad es mucho más profunda. Esta decisión no llega de un día para otro. Es el desenlace de un desgaste silencioso, de una saturación constante, de ese “gota a gota” que va llenando el vaso hasta que, inevitablemente, termina por desbordarse.

Hablar de Valentín Campo es hablar de dedicación sin medida. Durante décadas ha sido el alma mater del equipo cadete, mucho más que un director: un guía, un formador, alguien que ha sabido ver talento donde otros solo veían ilusión. De sus manos han salido corredores que con el tiempo se han convertido en profesionales de la carretera, pero, sobre todo, personas formadas en valores que van más allá del ciclismo.

Su legado también vive en cada carrera organizada, en cada meta levantada, en cada dorsal entregado. Y entre todas ellas brilla con luz propia la Aiarako Bira, probablemente la mejor carrera por etapas de España en categoría cadete. .Una competición que no solo ha servido de escaparate para jóvenes talentos, sino que ha situado a la comarca en el mapa del ciclismo nacional. Detrás de cada edición ha habido horas incontables de trabajo invisible, de llamadas, gestiones, preocupaciones, algunos disgustos, y soluciones improvisadas. Trabajo que rara vez se reconoce en su justa medida.Y, sin embargo, incluso las pasiones más profundas tienen un límite.

La marcha de Valentín deja un vacío que va más allá de lo organizativo. Se va una manera de entender el ciclismo, una forma de estar siempre, de no fallar nunca, de sostenerlo todo sin pedir nada a cambio. Se va, en cierto modo, una parte de la historia viva de este deporte en la comarca.

Hoy toca agradecer. Pero no con palabras vacías, sino con memoria y compromiso. Porque lo que Valentín ha construido durante 45 años no debería apagarse con su despedida.Al contrario: debería ser el impulso para que otros cojan el relevo, para que su legado no se pierda y para que su esfuerzo haya merecido, aún más si cabe, la pena.

Porque hay personas que hacen historia… y luego están las que la sostienen en silencio. Valentín Campo ha sido, sin duda, una de ellas.

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